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 Historia
En la calle principal del Madrid viejo, la Cava Baja, nacida al
amparo de las murallas árabes, se alza, desde 1642, la Posada de la Villa,
primera de la corte y aposento de huéspedes de variada condición hasta 1980.
Vencida por el tiempo y amenazada de ruina, Félix Colomo,
enamorado de Madrid y del oficio culinario, sale al paso de su desaparición y en 1982 la
reinaugura como horno de asar, tras dos años de minuciosa restauración artesanal.
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